miércoles, 1 de junio de 2016

Hombres Sexualmente Sanos

La sexualidad humana es inherente del Ser y de la Personalidad, y es una construcción social, en tanto que las personas influidas por su cultura hacen suyas las creencias, actitudes y prácticas sexuales. Realidad cambiante a través del tiempo a lo largo de la vida y de las generaciones.

En el caso de los hombres, diversos estudios afirman que su sexualidad está centrada en el desarrollo y el mantenimiento de su identidad masculina, en función de su desempeño y proeza sexual. Quiere decir, que debido a la crianza recibida desde el nacimiento, los hombres a partir de la adolescencia constantemente se encuentran en la necesidad de reafirmar su virilidad bajo la creencia de “si se es hombre debe demostrarse”. Así el modelo de aprendizaje sexual cargado de machismo, ha subrayado la dominancia aunada al placer, como el motor de la actividad sexual masculina.

A pesar de los cambios sociales, hoy día sigue apreciándose timidez en la educación sexual que se brinda en el hogar y en las aulas, conservando todavía moralismos y estereotipos que transmiten más información sexual (biológica/reproductiva) que formación sexual integral (psicológica, social, espiritual). De allí, que continúen reforzándose roles sexuales, vale decir, roles de género, que “deben ser asumidos según el sexo biológico”, a través de mensajes que resultan contradictorios basados en mitos, secretos y castigos, generadores de temor, culpa y vergüenza, acerca del sentir sensual y sexual de los hombres y las mujeres.


Para los hombres el mensaje ha sido: “que vivan su sexualidad de manera libre, abierta y hasta indiscriminada”. Para las mujeres el mensaje ha sido: “que vivan su sexualidad con recato, selectividad y preferiblemente a edades más tardías”.  Esto explicaría por qué la iniciación sexual masculina ocurre a edades más tempranas que la femenina y por qué los chicos y los hombres siguen luchando por llevar la batuta en las prácticas sexuales.

Lo anterior, indudablemente interfiere con la salud sexual integral, la cual incorpora la cultura de placer, la cultura de equidad y la oportunidad de crecimiento armónico racional, afectivo y espiritual; más allá de la práctica de hábitos protectores del bienestar sexual como: la planificación familiar y la prevención de embarazos no programados, la reducción de riesgos de infecciones sexualmente transmisibles, y las adecuadas medidas de higiene sexual.

Significa un progreso para la futura salud sexual de los hombres, el hecho que las generaciones masculinas más jóvenes, han disminuido el debut sexual en prostíbulos, bajo la conducción de hombres mayores e incluso de sus padres.


Hoy día, la población adolescente expresa mayor valoración a sus propias experiencias dentro de las vinculaciones de amistad, romance o noviazgo como influyentes en su decisión de iniciar su actividad sexual. No obstante sigue reinando la presión de grupo tanto para la primera relación sexual precipitada o desprotegida, como para las múltiples parejas sexuales o infidelidades a lo largo de las diferentes etapas de la vida afectivo-sexual de los hombres.


Quedan por superarse actitudes sexuales inadecuadas/machistas en el colectivo masculino, guiadas por falsas creencias tales como: “las mujeres son las que se cuidan tomando anticonceptivos…, las que se dan su puesto…, las que se enamoran…, las que se casan”; “los hombres sabemos con quién lo hacemos…, somos de naturaleza infiel…, somos más hiperactivos sexualmente…, debemos responder y darles placer para quedar bien”.

Desprenderse de esta huella machista, brindará mayor autoestima en los hombres y en consecuencia, menor rigidez en la percepción de su sexualidad, a favor de una mayor autoconfianza en equilibrio con la posibilidad de un goce menos pene-centrado, más relajado y más armonizado con la capacidad erótica corporal, mental y emocional.

Producto de la carga social y cultural de “deber reaccionar” si se les estimula y además, de “tener” que asumir la responsabilidad de la respuesta sexual de la pareja, los hombres actualmente requieren: (1) Superar mitos como el “tamaño del pene” y la “erección instantánea”, asociada a temores y ansiedades por su desempeño sexual; (2) Manejar el desconcierto, la preocupación y el temor por la creciente iniciativa sexual tomada por las mujeres.


Recuerden que:
Los hombres en #SexPsiEquilibrio reconocen que su erótica y su expresividad sexual funcional, constituyen un arte que se nutre de habilidades y destrezas variadas a partir de un amplio espectro de nuevas y efectivas masculinidades. Éstas, pueden aprenderse y perfeccionarse con asesoramiento y/o terapia sexológica y psicológica


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