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domingo, 16 de enero de 2022

Día Mundial de Lucha contra la Depresión

Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Depresión. Pese a las buenas intenciones y medidas adoptadas, la realidad sigue mostrando el impacto negativo que este trastorno tiene sobre la vida de las personas, tanto clínicamente diagnosticadas como sin detectar, ni diagnosticar. 

La afectación en la calidad de vida debida a múltiples obstáculos y problemas personales, familiares, académicos, laborales, económicos, sexuales y sociales, además, agudizados en el contexto de pandemia por COVID19, dibuja un panorama complejo que nos dificulta desvelar, reconocer y abordar de manera certera, la depresión. No como tristeza o emoción que viene y va, sino como patología o enfermedad mental. Una expresión, que en sí misma genera temor, aversión y negación. Justamente por falta de mayores programas consistentes de educación para la salud, y promoción de la salud mental desde edades tempranas, que además logren un mayor alcance a la comunidad y al entorno rural.
 
Sin duda, resulta imperioso hablar del tema, para concienciar la alta prevalencia de la depresión en el mundo, para comprender la influencia que sobre esta tiene la combinación de factores de riesgo  personales y ambientales, para fomentar su oportuno diagnóstico e inicio de tratamiento, pero sobre todo, para actuar recuperar la salud general y el bienestar, a través del desarrollo y el desenvolvimiento efectivo en las actividades cotidianas y en los diferentes escenarios de la vida.  

Para ello, más que nunca, se requieren servicios de salud mental de calidad y con enfoque de género y derechos, que incluya una atención integral multidisciplinar (física, psiquiátrica, psicológica, sexológica, etc.), con mediación y seguimiento psico-socio-educativo, para el empoderamiento de la salud integral y el logro de una vida digna, significativa y de mejor calidad.

Citando al Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Debemos atender esta llamada de atención y actuar al respecto acelerando drásticamente el aumento de la inversión en salud mental, porque no hay salud sin salud mental." Desde esta Organización se ha diseñado un vídeo, que ilustra, la experiencia alterada de la vida de una persona con depresión, pero también ilustra, una ruta esperanzadora en consideración de la búsqueda de apoyo profesional e incorporación de diversas estrategias para afrontar efectivamente la enfermedad, de cara a lograr vivir, la merecida y deseada vida sana.

Versión original: https://youtu.be/XiCrniLQGYc 
"I had a black dog, his name was depression" por Organización Mundial de la Salud


Versión es Español: https://youtu.be/d3eQZDICel0 
"Yo tenía un perro negro, su nombre era depresión"


Recordando que: Como personas en #sexpsiequilibrio hemos de aceptar y desarrollar nuestra resiliencia, para salir fortalecidos, haciendo lo que tengamos que hacer con apoyo profesional psiquiátrico y psicológico. En este último caso, para adquirir o reaprender técnicas y estrategias cognitivo-conductuales, que posibiliten vivir con salud y bienestar, pese a convivir con depresión. En definitiva, para valernos de los recursos externos especializados en psicoterapia individual y grupal, para el manejo efectivo de la depresión. Con ello, potenciar nuestros recursos internos, para la gestión del estrés y el bienestar psicológico, y para el empoderamiento de la salud integral y global. 
  

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idhalyguzman@grupoambos.com

viernes, 11 de octubre de 2019

Estrés, Salud Mental y Salud Sexual

A propósito de conmemorarse cada 10 de octubre el Día Mundial de la Salud Mental, cabe aprovechar la ocasión para destacar algunos factores que bien como causa o como consecuencia, muestran la interdependencia entre la salud mental y la salud sexual. Es decir, la salud sexual puede verse afectada por la enfermedad mental, y a su vez, la salud mental puede verse deteriorada por los problemas sexuales.
La salud mental está relacionada con la promoción del bienestar, la prevención de los trastornos mentales y el tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas por dichos trastornos. Comprende el realce del estado de bienestar personal e incluye el reconocimiento de la habilidad de realizarse intelectual y emocionalmente, siendo conscientes de las propias capacidades para:

  1. Afrontar el estrés normal de la vida.
  2. Trabajar de forma productiva y fructífera. 
  3. Hacer una contribución a su comunidad. 
La salud sexual está asociada con el desarrollo y disfrute de una sexualidad sana en la que reine la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal, en ausencia de temores, vergüenza, culpabilidad, creencias inciertas y otros factores psicológicos que inhiban la respuesta sexual o perturben las relaciones sexuales. Al mismo tiempo, en ausencia o manejo de trastornos orgánicos, enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva. Para ello, según la Coalición Internacional para la Salud de las Mujeres, (2009), es necesario: 
  1. Mejorar la atención materno-infantil.
  2. Ofrecer servicios de planificación familiar de alta calidad, y de atención a los problemas de infertilidad.
  3. Eliminar los abortos peligrosos.
  4. Combatir las enfermedades sexualmente transmisibles, en particular el VIH/SIDA y otras afecciones reproductivas-ginecológicas, así como el cáncer de cuello uterino.
  5. Promover la educación sexual integral para la salud sexual.
Así, la salud mental se refleja en la posibilidad de desarrollar la competencia de las personas y las comunidades, permitiéndoles alcanzar sus propios objetivos, en tanto que la salud sexual se aprecia en la vivencia positiva, saludable, responsable y satisfactoria de la sexualidad.

El estrés desde hace muchos años, ha sido reconocido como un factor que deteriora la salud mental y la salud sexual. De allí el interés científico y colectivo sobre el estudio y manejo del mismo, en tanto que se halla inmerso en las relaciones humanas familiares, académicas, laborales, sentimentales, sexuales y sociales en general. 

Existen distintos instrumentos para identificar los agentes estresores, entre los más significativos en torno a este tema, están: muerte de cónyuge, divorcio, separación, matrimonio, reconciliación, embarazo, dificultades sexuales, nacimiento de un/a hijo/a y discordia de pareja. A su vez: condena judicial, muerte de un familiar, enfermedad o dolencia, despido laboral, jubilación, cambio de negocio o trabajo, entre otros (Holmes y Rahe, 1967). 

Sobre estos agentes o situaciones, las personas según sus valores, metas y creencias, otorgan significados psicológicos que ocasionan reacciones de estrés o emociones estresantes, las cuales varían en función de si se perciben los acontecimientos como dañinos, amenazadores o desafiantes. 
La efectividad del manejo del estrés, dependerá de cómo cada persona evalúe la relación entre: (a) las demandas  ambientales o presiones externas y, (b) sus recursos personales o autoconfianza para hacerles frente. Como expresa Lazarus (1999), integrando estrategias cognitivos-conductuales para afrontar aquellas demandas valoradas como excesivas para los propios recursos, con el objetivo de lograr su:  solución, eliminación, reducción de sus efectos.  

La persona que desconfía de sus capacidades para manejar efectivamente el mundo que le rodea, es más propensa a experimentar ansiedad como una emoción del estrés. Y si se enfrenta a demandas que son superiores a sus recursos personales, entonces vivirá un trauma y en consecuencia pánico, desesperanza y depresión

En el afrontamiento inefectivo del estrés, se ha descrito la influencia de dos patrones de personalidad característicos de las personas (Robles y Peralta, 2009; Riso 2008): 
  • Las personas con patrón tipo A: con adicción al futuro, competitividad, impaciencia, sobre-control, preocupación y hostilidad; suelen percibir como amenazadoras situaciones que en realidad no lo son y, dada la continua ansiedad como una emoción del estrés, corren mayor riesgo para enfermedades cardio-vasculares y cerebro-vasculares. 
  • Las personas con patrón tipo C: con apego al pasado, dependencia emocional, pasividad, inasertividad e indefensión; suelen anular sus derechos en perjuicio propio, viviendo más intensamente el estrés y sus efectos, especialmente culpa y depresión con mayor riesgo de afectación del sistema inmunológico y el desarrollo de enfermedades de tipo infeccioso y cáncer. 
La interdependencia entre los trastornos mentales y las alteraciones sexuales, se ha evidenciado en los casos clínicos estudiados en psicología, sexología, psiquiatría y psicofarmacología. En personas con trastornos de ansiedad y trastorno depresivo mayor, se ha observado el desarrollo de disfunción sexual. Asimismo, en personas expuestas a abuso sexual en la infancia, se ha encontrado una mayor vulnerabilidad de desarrollo de depresión, como consecuencia de verse expuestas a nuevas situaciones vitales de estrés, en la vida adulta (Stahl, 2013).

Ambos trastornos, de ansiedad y depresión, comparten síntomas como alteraciones del sueño, fatiga, dificultades de concentración y nerviosismo; conllevando la coexistencia de otros problemas de salud mental como: abuso de sustancias, trastornos del dolor, trastorno de déficit de atención con hiperactividad, entre otros. 

Tales padecimientos en sí mismos, como los posibles efectos adversos de sus tratamientos farmacológicos, interfieren a su vez en la salud sexual en particular, y en la salud general. Definida ésta última por la Organización Mundial de la Salud (1946) como: 
El estado de completo bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
Para el logro y disfrute de dicho estado de bienestar pleno, es importante tomar conciencia y acción, para identificar ¿a cuáles situaciones de estrés nos encontramos expuestos/as?, ¿cómo evaluamos o asumimos tales situaciones?, ¿con cuáles recursos personales las manejamos o afrontamos? 
Recuerden que:
Como personas en #SexPsiEquilibrio lejos de pretender negar o evadir el hecho de que una situación supere los recursos para resolverla, es importante buscar ayuda profesional para  aprender o fortalecer las habilidades necesarias para manejar el estrés, realzar la  salud mental, la salud sexual, y con ello, el disfrute cabal de la salud y el bienestar general!

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